El resultado que ha obtenido, con el tiempo, Internet, es ser una inmensa red de ordenadores conectados en todo el mundo que no sabe de fronteras ni de leyes, y dónde cada uno de los ordenadores se convierte, no sólo en receptor de información, sino también en generador de ella.
Es esta eventual falta de control, la que hace de Internet una herramienta de un potencial incalculable para unos, o una gran amenaza para otros. Es así como Internet se constituye como una herramienta que no sólo cuenta con ventajas, sino que también hay gran cantidad de problemas que puede generar. La falta de control sobre su contenido, deriva en un debate acerca de los derechos que las nuevas tecnologías pondrían en peligro y es que Internet se ha desarrollado en un relativo vacío de regulación y control. Su diseño es resistente a la creación de fronteras y de esquemas de autoridad tradicionales.
Los riesgos de hablar sobre la libertad frente a la protección en la ya bien conocida red electrónica de información y comunicaciones, que es la Internet, están en que se decida una regulación apresurada, carente de la necesaria perspectiva y, en consecuencia, de la imprescindible experiencia.
Un punto interesante al hablar de libertad de Internet, es el anonimato. La posibilidad de ser un ser anónimo es un derecho que garantiza la libertad de expresión. No bien, Este concepto en Internet, adquiere también otra connotación. Y es que el asunto recae en la facilidad que se tiene para ser anónimo, lo cual algunos gobiernos critican fundamentando que esto puede ser utilizado para agredir al Estado, entre otros fines malintencionados. Aquí es donde surge el cuestionamiento acerca de si conviene o no mantener la falta de identidad en la web como un símbolo de libertad, ya que claramente, no es lo mismo ser anónimo en un ambiente basado en papel, que un ambiente electrónico que potencia las acciones de cualquier persona.
La libertad de Internet también tiene como principal objetivo, garantizar el libre acceso a la información y ser un símbolo de la libre expresión, donde cada persona pueda contar con un medio de comunicación (facebook, blog, fotolog, entre otros) y mediante éste, difundir lo que desee. Mientras tanto, algunos piensan que decididamente debe haber una suerte de control y limitaciones, buscan por ende, regular esta ‘libertad’. Algunas posibilidades ya podemos preverlas. Estaría bien el acceso a información y publicación, pero con anonimato restringido. El uso libre de métodos de control en línea, pero para organizaciones certificadas. La formación de grupos políticos en línea bajo uso de identificación ciudadana. Restricciones al uso masivo de direcciones de correo públicas. Controles de exportación de tecnología. Si lo que se difunde es perjudicial para los derechos de un tercero, su acto será penado como si se hubiera tratado de un delito en cualquier otro medio.
De allí es que en diversas entidades, surge la necesidad y porqué no decirlo, la desesperación de querer ejercer el poder de policía de modo arbitrario en la web, a través de la vigilancia de los usuarios. Esto consistiría en un monitoreo del tráfico por la web y la intercepción del correo electrónico, con la excusa de evitar que se produzcan delitos y mejorar la productividad de las empresas.
Evidentemente, esto significaría un quiebre en la utópica libertad ofrecida por Internet, por lo que este tipo de regulación, no es deseable para muchos de los usuarios, pues si bien, puede ser necesario este control, nadie puede afirmar que los ‘controladores’, no limiten la información que sólo ellos consideren riesgosa, sería un filtro que resultaría muy sesgado.
Diversas opiniones existen, como fue posible observar, en torno a las libertades y controles en la red, y se hace necesario que los debates continúen en todo el mundo, pues es también este debate, una forma de mejorar y cuidar Internet, ya que constituye una fuente de información y comunicación muy importante en nuestros días.
Sin lugar a dudas, en Internet se tiene que apostar por la libertad y no por el control, pues es justamente esta característica la que ha hecho de la red en gran parte lo que es hoy en día. El problema del control excesivo es saber quién controla al controlador, además que supondría un estancamiento en la forma ascendente en que va la tecnología en su búsqueda de un mejor mundo, lo que si bien puede sonar bastante utópico, es bastante prometedor, ya que no hay progreso que no haya tenido en su origen algo de utopía.